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Emma Luanne Angove

-Imagen-
Nombre del actor/actriz/cantante/modelo…: Una de por ahí que encontré en devianart.

-Jugador-
Nick: Arares
E-mail: delpanteonalacuna@gmail.com
-Personaje-
Nombre completo: Emma Luanne Angove.
Apodo:
Sexo: Mujer.
Fecha de nacimiento: 20 años; nació el 27 de Enero de 1959.
Nacionalidad: Británica.
Sangre: Mestiza.
Raza: Humana. Humanísima.
Orden: Neutral, por el momento.
-Situación económica y laboral-
Clase: Media-baja.
Ocupación y cargo: Trabaja en el Ministerio, en la Oficina de Aurores. ¿Aurora? Oh, por Merlín, no. Jamás. Se encarga de mantener el papeleo en orden y ponerse en contacto con otros departamentos cuando es necesario, para que los aurores no se tengan que ocupar. Es, en resumidas cuentas, su secretaria. Antes de eso trabajaba de camarera en un local muggle, y su antiguo jefe aún le debe el finiquito.
Horario de estudio/trabajo: 9:00-17:00, de lunes a viernes, con un descanso de media hora para comer. Pero la verdad es que si termina lo que tiene que hacer, se puede marchar antes. Al fin y al cabo, son los Aurores los que se tienen que ir en misiones de emergencia, no ella.
Domicilio actual: Vive de alquiler en un apartamento de dos habitaciones con Randi, una amiga y ex compañera de trabajo muggle del sitio donde estaba antes de camarera. Randi sabe que es bruja, de hecho, es una squib que, harta de ser una ciudadana de segunda, decidió cortar lazos con su familia y procurar vivir como muggle.

-Personalidad-
Virtudes: Es fácil identificarse con Emma, y por tanto, confiar en ella. En general (aunque sin ser una regla del universo) la gente la suele encontrar simpática, y por eso le ha resultado fácil hacer amigos, sobretodo en los últimos tiempos, lo que ha resultado un cambio refrescante en su vida. Es la persona media, corriente, honrada pero sin estar libre de pecado. Generosa con sus amigos, hasta donde le conviene, bienintencionada pero sólo de pensamiento y palabra, no de acción. Mirará por su bienestar físico en primer lugar, pero a pesar de todo, Emma es, en esencia, una buena persona, pese a que no busca activamente ayudar.
Defectos: Desde muy joven, en los momentos más cruciales de su vida, Emma se ha quedado paralizada de miedo. No es que sea una persona cobarde (bueno, un poco sí), es que llegado el momento nunca sabe qué hacer. O cómo se hacía para mover los brazos. No es, que digamos, una mujer de acción. Por eso, las buenas intenciones se le van por la boca, pero nunca hace nada, es más, por lo general evita el conflicto y no le gusta posicionarse en ningún bando. Es emocionalmente dependiente de su pareja, cuando la tiene, y cuando tiene problemas del corazón, aunque sean pequeños, se pone tonta y llora y divaga y la gente que la trata se echa las manos a la cabeza por no echárselas a ella al cuello. Además, puede llegar a ser muy insegura.
Ama: Salir por ahí con sus amigos, comer bollería industrial y chocolate cuando nadie mira. Le gusta sentirse útil, siempre que no le suponga un sacrificio demasiado grande. Que las cosas sean fáciles, lo justo, eso sí, para que no parezcan regaladas. Las chicas, le encantan. Hay una camarera preciosa en el sitio donde desayuna a la que echa miradas ruborizadas (y discretas) desde detrás de un libro.
Odia: No hay nada que odie en particular. Bueno, claro, odia a los asesinos, a los ladrones, a los violadores, a las malas personas, porque lo correcto es odiar a esa gente. Pero lo cierto es que mientras a ella la dejen en paz, le dan un poco lo mismo.
Obsesión: Normalmente, ninguna. Cuando se obsesiona con algo, tiene que ver con su vida cotidiana, o con su vida sentimental. O con que es fea y nadie la va a querer, pero eso en el fondo lo hace para que sus amigas se lo refuten y sentirse mejor.

Frase:
Otros: Es una persona espabilada pero no inteligente. Es una bruja competente y capaz, sin llegar a ser sobresaliente. No está muy interesada en los problemas sociales, porque no le tocan de cerca; prefiere vivir su vida, salir por ahí, tomarse unas copas, dar una calada a ese cigarro sin preguntar qué lleva dentro y por la mañana llorar porque le duele la cabeza y Blanche McDonald o la que toque esa semana pasa de ella (o, de vez en cuando, estar en las nubes porque no lo hace).
-Estudios-
Colegio: Hogwarts
Casa: Hufflepuff
Deportes: Es una gran hincha del quidditch. Pero hincha nada más, eh.
Clubs: Ninguno.
Premios: Tampoco.
Algún acontecimiento o altercado de interés:
En primero, hizo explotar un caldero en clase de Pociones. Le valió en mote desagradable y se pasó tres semanas en la enfermería. Se sintió muy mal y no dejó de llorar durante dos días.
En otra ocasión, una compañera de habitación se las arregló para hacerse con un documento en el que Emma confesaba sus más íntimos sentimientos por una alumna compañera de curso de Ravenclaw, y fue la comidilla de la noche en el dormitorio. Cegada por la ira y la humillación, Emma les lanzó hechizos desmemorizantes a todas. Salieron bastante bien, salvo algún que otro desperfecto menor, teniendo en cuenta la poca práctica de Emma, pero Dumbledore terminó por enterarse. Accedió a arreglar a las chicas y guardar el secreto. La verdad es que se sigue sintiendo avergonzada por este incidente, que nadie salvo Dumbledore y ella conocen.
Su primer gran amor fue Amanda Harris, de Gryffindor, durante el quinto curso. Pero se pasó a los hombres. La muy zorra.
-Físico-
Color de pelo: Castaño
Color de ojos: Verdes
Estatura: 1’69
Descripción física: Es una chica que ronda el metro setenta, de pelo castaño y muy rizado, por los hombros. No es especialmente guapa, de hecho, tiene una cara bastante corriente, con un par de cicatrices de acné e imperfecciones que las actrices, modelos y cantantes no tienen, ni siquiera las mujeres guapas corrientes, y que cuando está de bajón la hacen sentirse fea e inmerecedora del amor de nadie, pese a que usa cremas y maquillaje que por lo general lo disimulan bien. Tiene una sonrisa agradable y su pelo hace que destaque, aunque Emma opina que simplemente la hace parecer cabezona. Suele llevar el pelo suelto porque aunque se lo recoja, da lo mismo. Sus ojos son verdes, arropados por unas pestañas largas y espesas de las que se siente muy orgullosa. Tiene un lunar junto a la nariz que se toca a veces cuando está ansiosa. Respecto a su forma física, aunque aguanta unas cuantas carreras, no es una persona muy atlética, que digamos. Tiene algún michelín adornándole la cintura, y no puede meter el culo en cualquier pantalón. Viste de manera muy común y casual, tanto cuando está entre muggles como cuando se mezcla con magos.
Dolencias: Le tiene alergia a los polvos flú. No, en serio. Le salen ronchas en el cuello cada vez que los usa. De pequeña se rompieron tres dedos de la mano izquierda cuando le pisaron esa mano, y no puede doblarlos bien; a veces le duelen un poco cuando hace mucho frío. Ah, y es una desviada.
-Árbol familiar-
(Ex)Marido o mujer: Nada de nada.
(Ex)Pareja: Actualmente, ninguna. Sus amigas le están concertando una cita tras otra. Una pequeña lista de sus relaciones más destacables hasta la fecha.
- Amanda Harris: La muy zorra.
- Lisa Alexander: Una bruja artista que hace esculturas mágicas, con la que discutía mucho.
- Maddison Walker: Una muggle secretaria que… que… Dios, ¿por qué no me quiere?
- Lisa Alexander (otra vez): ¡No me dejes, Lisa!
Hijos: Nopes.
Padre: Aaron T. Angove, un medimago de San Mungo, está deseando retirarse para dedicarse más a su familia.
Madre: Francine V. Angove, ama de casa aburrida, porque cuando Aaron llega a casa agita la varita y está todo hecho. Si no fuera tan mayor, se dice, volvería a estudiar.
Hermanos: Tiene un hermano unos años mayor, llamado Stephen, que también es brujo, y que trabaja encantando escobas voladoras, con el que se lleva mal. Se quieren, pero se llevan mal.
Otros: Adora a su tío Humbert, el hermano menor de su padre. Es el típico tío divertido. En realidad, es un pobre hombre sin rumbo, divorciado, parado, que no termina de madurar, se regocija en sus días y con tendencias alcohólicas, pero lo esconde bien y se hace querer por sus sobrinos.
-Historia-
Nacida del matrimonio de Aaron y Francine Angove, mago y muggle, Emma tuvo una infancia de lo más normal. Durante los primeros años de su vida, ella y su hermano Stephen tuvieron poco contacto con la magia, aunque no se les ocultó su existencia. Se relacionaban sobre todo con la familia materna, mientras que la otra rama de la familia entraba en juego sólo en algunas fechas señaladas, y eran esos tíos y abuelos raros y divertidos. No fue hasta que fueron más mayores que comprendieron el motivo de esta separación.
Hogwarts fue, para Emma, una época infernal. No es que la trataran mal. Bueno, había algunos chicos de sangre pura un poco salvajes a los que no les gustaban los hijos de muggles, pero habiendo alumnos con ambos padres muggles, ella, de sangre mestiza, era un objetivo secundario. Tampoco es que no tuviera amigos, aunque es cierto que tampoco eran demasiados. Fue la edad. Finalmente, en el tercer curso, la verdad cayó sobre ella como una losa: a Emma lo que le gustaba eran las chicas. Esto le hizo replegarse, en un entorno donde no tenía a quien acudir, lejos de su familia, a quien tampoco habría acudido de todos modos, y rodeado de chicos y chicas en una edad tan tonta, se volvió bastante retraída. En cuarto curso, finalmente, un “pequeño” incidente que la sacó del armario frente a sus compañeras de casa y curso y la expuso a sus burlas le permitió desahogarse con Dumbledore, a quien tiene desde entonces en muy alta estima. Y en quinto curso, sus deseos y plegarias se vieron respondidos en Amanda, con quien se juró amor eterno hasta que ya no, y poco después se la vio con Liam Anderson. Pero aparte de eso, la verdad, los últimos años no fueron malos; tenía amigos, estaba contenta y llevaba los estudios más o menos al día.
Terminó Hogwarts con notas más o menos buenas, pero sin saber qué quería hacer, así que decidió probar la otra cara de la moneda, y se mezcló entre los muggles una temporada, sin perder contacto con el mundo mágico. Descubrió que acabado el colegio, y sin vivir en una sociedad de castas como lo es Hogwarts, era más fácil relacionarse con la gente, e hizo bastantes amigos, entre ellos Randi la squib. Fue un palo para ella, una vez hubo hecho amigas lesbianas, descubrir que no se podía enrollar con ellas, porque eran sus amigas. Tras una larga temporada, y dos desengaños amorosos, encontró un trabajo en el Ministerio de Magia como secretaria de Boxley, el jefe de los aurores. No ha hecho mucho desde entonces, salvo vivir su rutina. Hace unos meses lo dejó con Lisa de nuevo, y ahora sus amigas le arreglan citas de vez en cuando.

-Inventario-
Varita: Bastante gruesa, mide 35 centímetros, está hecha de madera de una gran secuoya roja y tiene dentro pelo de cola de unicornio. Es tan fálica que Randi la considera una broma del destino para Emma, que se ruboriza y la manda callar.
Objetos: Encima suele llevar su varita, algo de maquillaje, la cartera (con lo típico), alguna novela barata, las llaves y un par de cachivaches mágicos.
Objetos valiosos: Un par de reliquias familiares, un par de esculturas mágicas, regalo de Lisa, que valen lo suyo; un sofá que le costó el sueldo de dos meses. Tiene una capa de invisibilidad vieja y apolillada, ya estropeada, que sólo te vuelve un poco transparente, que perteneció a su tío abuelo y que ni siquiera recuerda que tiene. En casa guarda, además, una varita de repuesto.
Vehículo: Se aparece, aunque tiene un coche que le regaló su tío materno. Y si se siente radical, usa el metro. También tiene una escoba voladora en el armario, regalo de cumpleaños de su hermano, sin estrenar. Procura evitar la red flú, pero si no hay más remedio…

-Otros datos-
- Forma parte de la Red de Información No Oficial que hay establecida entre las secretarias y funcionarias de bajo rango de todos los departamentos del Ministerio, así que suele estar enterada de todos los cotilleos de oficina, pero también de cosas más importantes.